Kefalopoda

27 12 2009

Entre Venecia y Estambul se pasa a Kefalopada:

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Lo que queda por caer

9 11 2009

Hoy se cumplen veinte años de la caída del Muro de Berlín. Los medios de comunicación llevan varios días recordándonos emotivas historias de personas que con gran valor se atrevieron a desafiar la barrera a sabiendas de que podían morir en el intento, familias rotas  y el terrible aparato represivo de la República Democrática de Alemania. A pesar de las diferencias que se mantienen entre Este y Oeste es indudable que la reunificación ha beneficiado a la sociedad alemana.

Sin embargo hoy también es necesario recordar que reunificación alemana, llevada a cabo de prisa y corriendo, no fue una fiesta para toda Europa, y no me refiero precisamente a las reticencias de Margaret Thatcher. Inspiradas explícitamente en la reunificación alemana se produjeron las declaraciones de independencia de Croacia y Eslovenia, con las consecuencias que trajeron para la paz en el Sudeste de Europa.

Por otro lado, con la fiesta de Berlín, nos olvidamos de otros que se han levantado y todavía no han caído. En el Sahara Occidental hay un amasijo de minas y concreto con arena tras la cual descansa la infantería marroquí que encierra en una franja en el Este de la antigua colonia española a los ciudadanos de la República Árabe Saharaui Democrática. España, entre cada conmemoración de los acontecimientos de Berlín hace hoy veinte años, legitima la presencia marroquí en el Sahara con su silencio y sus relaciones de amistad con el Monarca Alaoui.

En la rivera occidental del Jordán, ocupada por Israel desde 1967, se inició hace algunos años la construcción de un muro dentro del territorio ocupado, violando la integridad territorial de los territorios palestinos (algo reconocido en una Opinión de la Corte Internacional de Justicia) para proteger, entre otras cosas, las colonias fomentadas por la potencia ocupante (violando uno de los principios básicos del derecho internacional humanitario). Dentro del muro la gente rodeada no tiene una vida digna; se construyó para separar a los de una raza de los de la otra, para controlar sus movimientos y racionar sus recursos, que son muy pocos. Los que viven ahí dentro se amotinan de cuando en cuando, como, con la justicia de su lado, se amotinaron hace ya muchos años, los judios del guetto de Varsovia.





¿Con verdura o con patatas?

4 11 2009

Hablaba ayer de Universidad y excelencia, a propósito de la entrega a la UNAM del Príncipe de Asturias de la Comunicación y Humanidades. En el discurso de aceptación  del rector de la institución de educación superior más importante de América Latina se puede destacar el hecho de que su universidad tiene un fin y unos valores. Lo mismo se puede desprender del documental hecho por TV UNAM.

Escribo esto llegando de mi segunda casa, la facultad de políticas y sociología de la Complutense. Un lugar en el que, para no volverme loco, he tenido que hacer mi propio plan de estudios, basado en mis experiencias, tropiezos y consejos de gente de fiar. Allí, las protestas no son para el cambio de los planes de estudio y la mejora del nivel de la universidad. Por el contrario, los manifestantes anti-bolonia son estudiantes cuyos fines para oponerse al plan, por decirlo de algún modo, no-son-de-este-mundo. Ni una pancarta que rece algo como “Más profesores, más calidad.”

¿Bolonia nos traerá más docentes y más docentes de calidad? Supongo que no. Pero ante el conservadurismo de unos y la voluntad de algunos profesores que están contribuyendo a la reforma ya no a coste cero sino perdiendo dinero, me quedo con los últimos. Se me podrá criticar mi falta de valor; pero lo que no tengo son fuerzas para intentar hacer ver sólo podremos elegir entre un modelo u otro cuando tengamos las condiciones necesarias. Mientras tanto, todo se reduce a la discusión entre qué tipo de mierda es mejor.





UNAM: compromiso y excelencia

3 11 2009

Discurso del Rector de la Universidad Nacional Autónoma de México en el acto de entrega de los Premios Príncipe de Asturias 2009. La UNAM recibió el premio de la Comunicación y Humanidades.

Hasta el minuto siete de este vídeo.

Especial de TV UNAM a propósito del premio. Del dos en adelante.





Honduras: cuestión de poder

2 11 2009

Empiezo haciendo un homenaje a la frase con la que el mentalista Anthony Blake termina sus shows: Lo de Honduras es sólo una cuestión de poder entre familias capitalistas y de derechas, incluyendo a Zelaya. No hay nada más detrás. No le den más vueltas, no tiene sentido.

Todo parece apuntar a que Manuel Zelaya será restituido en la presidencia de Honduras gracias a la mediación internacional y a la presión de los Estados Unidos. Este último país ha demostrado que puede seguir manteniendo una permanencia hegemónica en Centroamérica sin necesidad de exhibir demasiado músculo; por el contrario, se consolida su posición y, además, su imagen si comparamos esta situación con otras crisis en la región.

Del otro lado queda la izquierda latinoamericana y sus seguidores en Europa, que se muestran un poco descolocados. Y es que todo esto tiene un vicio de entrada: se quiso confiar el cambio político y social de izquierdas en Honduras a una persona que cambió de chaqueta de la noche a la mañana. Chávez aprovechó su oportunidad para ampliar a Centroamérica la zona de influencia de su proyecto político. Nada que objetar. Pero muchos vieron en Zelaya a un nuevo revolucionario.

Aunque el golpe de Estado haya ayudado a esto, la idealización de Zelaya no deja de resultar una excelente muestra de que se ha perdido el norte. En lugar de asumir la lucha por el poder en Honduras como la pelea por el espacio entre familias A, B o C, algunos se han comido con patatas los tintes ideológicos que se autoimpusieron los políticos hondureños. Todo acabó convirtiéndose, al menos en el espectro mediático español, en un partido de fútbol en el que cada equipo tiene fieles seguidores.

El golpe de Estado es lo de menos. En la política latinoamericana se perpetran golpes de Estado a diario y nadie dice nada. La vuelta de Zelaya, en sí misma, va a ocultar toda una serie de cuestiones que han surgido en Honduras en estos meses. Se pactó que la justicia brillara por su ausencia, incluídas las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno de Micheletti y, rizando el rizo más absurdo, los golpistas se van a olvidar de los casi veinte cargos de los que acusaban a Zelaya. Aunque es normal que los olviden ahora si en su momento lo echaron en lugar de encerrarlo y, luego, no dejaron aterrizar su avión cuando se intentaba entregar.





cARTEristas

30 10 2009

Retomo la idea de antes de ayer. Los artistas hablan de defender su obra y a la sociedad. Lo primero, por ser una actividad cuya rentabilidad económica, según se desprende de estas ansias de defensa, está en peligro. Lo segundo, por que gracias a ellos “respira” la sociedad. La desventaja que tienen los políticos es la de no tener el gracejo de Bosé, la chispa de la ministra Sinde o el arte (es un decir) de Teddy Bautista o Ramoncín. Quiero decir, por más dificil que pueda parecer, Leire Pajín nos ha obsequiado con argumentos más trabajados.

Sin que sirva esto como un alegato de la sociedad capitalista, me da la impresión de que, si la sociedad necesitara algo al margen del poder político como vía de escape, no sería necesario que los artistas mendigaran al gobierno. Por lo tanto, da la impresión de que la búsqueda de un búnker dentro de un gobierno se debe más a la necesidad de mantener un (extravagante) estilo de vida más que a dar salida a la expresión de las necesidades sociales. Si le hubieran dicho a Miguel Hernández que a esto se iban a dedicar quienes iban a hacer “respirar” a la sociedad, se hubiera… sorprendido.

Si los artistas necesitan ayudas del gobierno para no sentirse huérfanos ni en peligro de extinción y para hacer respirar a la sociedad, puede que la sociedad no les necesite a ellos, con lo cual, o bien es esta una sociedad que ha llegado a su tope máximo de bienestar o, por el contrario, no se ha llegado a ese tope y los artistas que se necesitan no son estos, los que hablan en nombre de todos ellos. Me inclino más por la segunda opción pero, en cualquiera de los dos casos, muchos se deberían quitar la careta: no defienden el arte, defienden su bolsillo. Para defender los movimientos culturales no se necesita a ningún gobierno.





Justicia y posguerras

29 10 2009

“Sin justicia nunca habrá reconciliación en los Balcanes,” se titula la entrevista al Ministro de Exteriores bosnio, Sven Alkalaj, que publicaba ayer el diario El País. En ella el jefe de la diplomacia bosnia se muestra optimista acerca de las aspiraciones europeistas de su país: para principios de 2014 espera que Bosnia y Hercegovina ingrese en la Unión Europea. Al parecer, el año fue elegido al celebrarse “el centenario de la gran guerra europea que estalló en Sarajevo para marcar nuestro regreso simbólico a Europa.” Tiene sentido, pues, hacer una referencia a dicho acontecimiento pues no parece, aquel, un deseo muy realista. El asunto se vuelve a complicar cuando descubrimos que los territorios se mueven con cierta rápidez (o más de la que pensabamos) de un continente a otro. Todo se aclara al final de la entrevista: la ilusión consiste en desear, con todas las fuerzas posibles, que habrá pronto nueva Constitución para Bosnia; deseo que yo también comparto aunque soy un poco más cauto. No respondió el Ministro si la reforma será antes o después del ingreso del país en la OTAN, que el prevee para 2012.

Estas contradicciones son una muestra de lo complicado que es salir de una guerra si se le quiere dar al asunto un matiz democrático: en Bosnia, esto quiere decir, el mismo peso de las partes contendientes a la hora de decidir la política federal en el Estado de la posguerra. Entonces vuelvo al titular de la entrevista y pienso en la posguerra española: ¿puede haber reconciliación sin justicia? Se puede afirmar sin problemas que en la posguerra española la reconciliación no fue tal, ya que los vencedores impusieron y anularon todo rastro que oliera a lo-contrario. Las cosas se complican luego, con la muerte del dictador: ¿hubo reconciliación en España? Justicia sabemos que no hubo. Entonces, ¿es que el tiempo todo lo cura?

Las palabras de Alkalaj (por cierto, descendiente de sefardíes expulsados por los Reyes Católicos) son más un consuelo muy necesario para las víctimas de la guerra en Bosnia que una certeza. Fraga jamás conoció un Tribunal Internacional (ni nacional) y, ahora, parece ser que fue pieza fundamental a la que hay que agradecer la España que tenemos.