Honduras: cuestión de poder

2 11 2009

Empiezo haciendo un homenaje a la frase con la que el mentalista Anthony Blake termina sus shows: Lo de Honduras es sólo una cuestión de poder entre familias capitalistas y de derechas, incluyendo a Zelaya. No hay nada más detrás. No le den más vueltas, no tiene sentido.

Todo parece apuntar a que Manuel Zelaya será restituido en la presidencia de Honduras gracias a la mediación internacional y a la presión de los Estados Unidos. Este último país ha demostrado que puede seguir manteniendo una permanencia hegemónica en Centroamérica sin necesidad de exhibir demasiado músculo; por el contrario, se consolida su posición y, además, su imagen si comparamos esta situación con otras crisis en la región.

Del otro lado queda la izquierda latinoamericana y sus seguidores en Europa, que se muestran un poco descolocados. Y es que todo esto tiene un vicio de entrada: se quiso confiar el cambio político y social de izquierdas en Honduras a una persona que cambió de chaqueta de la noche a la mañana. Chávez aprovechó su oportunidad para ampliar a Centroamérica la zona de influencia de su proyecto político. Nada que objetar. Pero muchos vieron en Zelaya a un nuevo revolucionario.

Aunque el golpe de Estado haya ayudado a esto, la idealización de Zelaya no deja de resultar una excelente muestra de que se ha perdido el norte. En lugar de asumir la lucha por el poder en Honduras como la pelea por el espacio entre familias A, B o C, algunos se han comido con patatas los tintes ideológicos que se autoimpusieron los políticos hondureños. Todo acabó convirtiéndose, al menos en el espectro mediático español, en un partido de fútbol en el que cada equipo tiene fieles seguidores.

El golpe de Estado es lo de menos. En la política latinoamericana se perpetran golpes de Estado a diario y nadie dice nada. La vuelta de Zelaya, en sí misma, va a ocultar toda una serie de cuestiones que han surgido en Honduras en estos meses. Se pactó que la justicia brillara por su ausencia, incluídas las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el gobierno de Micheletti y, rizando el rizo más absurdo, los golpistas se van a olvidar de los casi veinte cargos de los que acusaban a Zelaya. Aunque es normal que los olviden ahora si en su momento lo echaron en lugar de encerrarlo y, luego, no dejaron aterrizar su avión cuando se intentaba entregar.

Anuncios

Acciones

Information

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




A %d blogueros les gusta esto: