Un par de cortos

14 07 2009

Dos cortos de amigos.

Agrophenia, de Diego Arévalo:

Casi Humanos, de David Castro González y guión de, entre otr@s, Araceli Pérez Rastrilla:





El más allá “customizado”

11 07 2009

Carta con respuesta de Rafael Reig en Público del 11/VII/2009.

“El médium me dijo que Max, mi mascota cerdo, tuvo una excelente vida conmigo. Él está muy feliz”. Estas palabras de G. Clooney, algo pueriles, implican ese deseo de infinito que todos poseemos. Que hay otra vida después de la muerte es seguro, pero para el hombre, que posee un alma inmortal. De los cerdos no sabemos que ninguno haya resucitado, de los hombres sí: el primero Jesucristo. Pero algunos prefieren la fe en los oráculos de los adivinos o en los horóscopos, que dibujan un más allá muy distinto del Paraíso de Dios, recompensa de felicidad inimaginable para los seguidores de sus mandatos, en el que todos los deseos, también el de recuperar nuestros cerdos y demás mascotas, caben.

CRISTINA TÉLLEZ. BARCELONA

Bueno, todo eso será para quien se lo quiera creer, ¿no le parece? Usted tacha de infantil la creencia en la inmortalidad cochina, pero a muchos nos parece una auténtica chiquillada la fe religiosa. A lo mejor para Mr. Clooney la vida del hombre sólo es el relámpago entre dos oscuridades del que habla la Biblia; pero está convencido, en cambio, de que los chanchitos piadosos, perduran y trascienden, a despecho de la triquinosis, de San Martín y de la gripe porcina. Al menos el actor tiene el convencimiento de haber hecho feliz a su cerdito: es más de lo que pueden afirmar muchas parejas.

¿Está usted segura de que Dios Nuestro Señor tiene previsto el reencuentro post-mortem con nuestras mascotas, cerdos inclusive? ¿Volverán las oscuras golondrinas y hasta las lagartijas a las que de pequeños les cortábamos el rabo? Yo no las tengo todas conmigo, se lo digo en confianza. Por lo que yo recuerdo de mis aturdidas lecturas de Santo Tomás, con la resurrección de la carne ni siquiera volverá lo amputado del cuerpo: sólo los miembros de cierto tamaño. Por ejemplo: los circuncisos parece que no resucitarán con su perdido prepucio. ¿Qué pasará con los calvos?

Por mi parte, creo firmemente que la única trascendencia al alcance de un cerdo se logra mediante una loncha de jamón de Jabugo, pero no veo nada censurable en que Mr. Clooney se fabrique un más allá a su gusto. ¿No ha hecho usted lo mismo?