Justicia y posguerras

29 10 2009

“Sin justicia nunca habrá reconciliación en los Balcanes,” se titula la entrevista al Ministro de Exteriores bosnio, Sven Alkalaj, que publicaba ayer el diario El País. En ella el jefe de la diplomacia bosnia se muestra optimista acerca de las aspiraciones europeistas de su país: para principios de 2014 espera que Bosnia y Hercegovina ingrese en la Unión Europea. Al parecer, el año fue elegido al celebrarse “el centenario de la gran guerra europea que estalló en Sarajevo para marcar nuestro regreso simbólico a Europa.” Tiene sentido, pues, hacer una referencia a dicho acontecimiento pues no parece, aquel, un deseo muy realista. El asunto se vuelve a complicar cuando descubrimos que los territorios se mueven con cierta rápidez (o más de la que pensabamos) de un continente a otro. Todo se aclara al final de la entrevista: la ilusión consiste en desear, con todas las fuerzas posibles, que habrá pronto nueva Constitución para Bosnia; deseo que yo también comparto aunque soy un poco más cauto. No respondió el Ministro si la reforma será antes o después del ingreso del país en la OTAN, que el prevee para 2012.

Estas contradicciones son una muestra de lo complicado que es salir de una guerra si se le quiere dar al asunto un matiz democrático: en Bosnia, esto quiere decir, el mismo peso de las partes contendientes a la hora de decidir la política federal en el Estado de la posguerra. Entonces vuelvo al titular de la entrevista y pienso en la posguerra española: ¿puede haber reconciliación sin justicia? Se puede afirmar sin problemas que en la posguerra española la reconciliación no fue tal, ya que los vencedores impusieron y anularon todo rastro que oliera a lo-contrario. Las cosas se complican luego, con la muerte del dictador: ¿hubo reconciliación en España? Justicia sabemos que no hubo. Entonces, ¿es que el tiempo todo lo cura?

Las palabras de Alkalaj (por cierto, descendiente de sefardíes expulsados por los Reyes Católicos) son más un consuelo muy necesario para las víctimas de la guerra en Bosnia que una certeza. Fraga jamás conoció un Tribunal Internacional (ni nacional) y, ahora, parece ser que fue pieza fundamental a la que hay que agradecer la España que tenemos.

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